Entero, tu cuerpo que se desliza en cada bocanada.
El pellejo de tu última palabra que se retrae deliciosamente.
Trozo eyaculatorio del recuerdo insípido que busca en la “d” de deseo el detritus de aquella mirada sanguinolenta que devuelve, a la comunión de todos los santos, la naciente gota de tu semen consagrado a la beatificación de mi lengua virgen. Altar del tiempo y la memoria que duele en cada una de las catorce estaciones donde ese pequeño dios escurridizo levanta su cuerpo para entregarlo a la miseria de los pobres hombres pobres.
Entonces mi sangre no era un pretexto.
Aquella midriasis eterna me devolvía a la oscuridad.
Para buscar mi cuerpo en la herida de esa calle abierta a la lluvia.
Uno de mis propósitos es escribir a la gente homofóbica, si como por aquí fuera difícil encontrarla, pero qué pasa en mi sótano oscuro de placer de donde se dice que nunca saldré, donde existen uno que otro amante de la luz que se corrompió por el poder de esa miseria del primer mundo, si aquí en Bolivia todo nos parece del primer mundo, como si no tuviéramos un tres tatuado en nuestra mirada.
Hablo de aquel maricón que salió del sótano, atajó los cuchillos de la hipocresía, tal vez porque no aguantaba que lo tachen de diferente, tal vez por la injusticia que no cambio ni por el tribunal elegido por el pueblo, tal vez cansado de la soledad. Me imagino cómo fue ese primer contacto con la luz pública, casi como una primera vez, pero ahora está podrido como el sexo que termina en alguna ITS o en SIDA. Posiblemente lo que escribo sea como un tajo más en la calamina de las apariencias, como esa guerra imaginaria entre lo marica y lo gay, como si tu y yo fuéramos diferentes, los dos tenemos sueños, metasy muchas decepciones.
Nos manejamos en la utopía gay de ese edificio céntrico apodado “libertad” donde acudimos los maricas de poca experiencia, nos animamos a asomar la cabeza de la tierra sin esperar recibir el ladrillazo de propaganda gay, aquellos papeles con la utopía gay escrita y repartida en una realidad marica donde te enseñan a ser la víctima, donde te enseñan hacer el activo que se coge todo lo que se mueve o el tierno pasivo transformista, casi tratando de emular la pobre realidad heteromachista boliviana.
Tanto culto gay para qué, sólo para justificar un sueldo, es como un sana sana en el culo partido por la ignorancia, acaso siendo las víctimas se terminará la homofobia, acaso tantas lágrimas podrán lavar los pies de la ignorancia. No se trata de que todos los maricas estemos unidos ante el muro socialista homofóbico, se trata de la dignidad de vivir el presente con realidad, de bajar de la nube rosa y salir del sótano porque nos toco así. Y si en verdad profesamos la igualdad debería ser así, me gustaría que por fin pongas en práctica una palabra que tal vez sólo la escuchas una vez al año en aquel desfile manoseado y desgastado, la palabra es “dignidad” y te recuerdo que no puedes comprarla ni por muchos financiadores que tengas, tampoco te la regalarán.
Ni mucho menos el heteromachismo y la homofobia te cederán un poquito, es una lucha de aquellos que parecen estar perdidos pero sólo los verdaderos amantes de la libertad sabremos sobrellevarla y romper el mito de loca de sótano.
Déjame contarte cómo es que me recordé de ti… “A la hora del diezmo y pagar misa no importa ser marica”, fue unode los carteles que usamos con mis compañeros para ir en protesta en pro de la dignidad y libertad en el día del supuesto orgullo gay. Fuimos por casi todas las iglesias céntricas de la ciudad buscando la incomodidad de los hermanos cristianos, esa incomodidad que sienten al darse cuenta de su doble moral, a diferencia de ustedes que nos maldicen y desean el fuego eterno, fuimos a bendecirlos al mejor estilo “Soy Marica y Qué”, tal vez para que las iglesias dejen de usarnos como un instrumento más para atraer aquellos moralistas crónicos que, con tal de no ver nuestras evidentes vidas libres, no dudan en soltar el billetito supuestamente para tu dios.
Como si dios tuviera bolsillos o un kiosco donde gastar el diezmo, y no te preocupes porque ya escuché tu excusa, dices que el dinero recaudado es pro “evangelización” no creo que dios necesite tanta propaganda en una radio, una televisora, iglesias por aquí y por allá, manejar carro del año, etc., etc. Me pregunto si nuestro dios realmente es tan banal, sólo falta condones con tu cara en pro de la disque salvación del alma repartiéndose en las fiestas de ambiente, como parte del programa “el retorno al rebaño de los maricas”, espero que eso sí pase, entonces sí me tragaría el cuento de que eres un Jesús moderno que acabará con la supuesta Sodoma y Gomorra en donde nos manéjanos los que sí tenemos respeto por la vida.
Casi como un profeta sé lo que piensas de la vida marica, en tus ojo se puede ver el morbo, cómo imaginas las orgías y el libertinaje, todavía me pregunto de donde te nació esa idea, tal vez sean fantasías tuyas pero mejor no juzgo tu vida porque en verdad la respeto. Aunque no todo se trata de sexo y excesos porque mi pecado fue amar al prójimo mientras tú te llenabas la boca como un falso profeta auto nombrándote vocero oficial de dios. Escupiendo al gritar que todos arderemos, como si fueras dueño del infierno. Yo conocí el amor, aprendí a respetar, a creer que si se puede construir y ser mejor persona, ya no intento comprender a dios, si es que existe no lo sé pero no tengo nada contra eso. Te deseo suerte o bendiciones, como tú prefieras, haber si un día logras salir del ropero de la hipocresía.
Trabajos como el tuyo son los que
mantienen encendidos los motores de la distorsión social. Son los que mantienen
vendas y tapan los gritos de liberación espiritual y carnal. Uno más de clase
media que intenta decircómo vivimos,
como si no tuviéramos suficientes opinólogos con mucha moralina y sabetodismo.
Otro vivo, otro que ha logrado sacarle plata a los complejos. Daniel el
bonachón, el de la pancita, me pregunto si la tienes llena de homofobia.
He oído que los cantantes sacan la voz desde
el estómago y con sentimiento, me pregunto si todo ese repulsivo y patético
acto de tus disque presentaciones populares de teatro salen de tu estómago. Si
salen de tus sentimientos o si es mera complacencia al machismo popular, porque
“así nomás es” si quieres sobrevivir, porque aquí los únicos que se mueren de
hambre son los auténticos artistas y no es que insulte a tu “arte populachón”,
ni tampoco que viva en mi burbuja marica, sólo que tu acto me parece flojo y
por demás usado.
Desde siempre salen las locas actuadas en
el escenario donde rechina el piso y hay un eco espantoso, la típica marica o,
mejor dicho, el típico gay amanerado intentando estar a la moda que no sabe más
que a la criolla que le parece el último grito de las Europas derritiéndose ante
cualquier símbolo fálico. Nada lejos de una realidad gay ONG-era, pero no te
olvides que no todos los maricas gustamos del fascismo popular, no a todos
losmaricas se nos dobla la mano para
gusto y gana del macho. Ni tampoco es que las maricas no sepan de arte y den
vueltas en el eco homofóbico, por eso ya no hay excusas para un Pasolini,
escapamos del sidario gracias a un Lemebel, se rompió y crearon hitos con un
Freddy Mercuri.
Son grandes maricones que no pudieron
escapar de tu homofobia de moda, con la que se luchaba hace décadas, ni
siquiera puedes actualizar tus trastornos, por eso del asco de tus parodias que
sin duda son de subdesarrollo. Incluso para ser sarcástico y acomplejado hay
que tener arte, vaya sólo me queda desearte suerte, a ver si algún día logras
sacar algo auténtico y por fin pueda reírme de una realidad marica autentica,
en lugar de vomitar la butaca.
Tal vez tu nombre no suene a casi nadie en el universo en donde me manejo, no por la ignorancia, tampoco por las malas costumbres de no memorizar los nombres de quienes nos reemplazan, es que no soy un fan de la política que sólo se acuerda de mí a la hora de dar mi voto. Tal vez te recordaría más fácilmente si hubiera recibido un aval tuyo, pero no, aunque si es fácil reconocerte, sin necesidad de recordarte tanto porque eres uno más de los clones de la homofobia, aquellos que parecen que tienen una academia de complejos porque no me imagino de dónde sacan tanta mierda homofóbica. Pues claro, si me imagino que para ti fue más fácil porque tuviste una religión, de esas evangélicas, que te ayudo a desarrollar tu distorsión del maricón.
Se me viene a la mente que tu estuviste en la supuesta ola liberadora de la religión, hace algunos años, la que puso una patita atrás para admitir una gota del enorme mar de su hipocresía. Se me viene a la mente esa idea no porque lea coca para adivinar tu vida, todavía no fui al curso para ser juez masista, me doy cuenta de tu evidente homofobia al escucharte decir que somos una notable minoría y no es que vaya a presumir diciendo que lo bueno siempre viene en pequeño es sólo que los verdaderos cambios vienen de las supuestas minorías. Como un Túpac Katari, un campesino de la revolución, ahora que son millones y un satélite se jodió todo, también me doy cuenta de tu homofobia con su patético disfraz cuando dices que ser maricón es algo personal, nada más que la mera verdad. Pero tú lo jodes con tu tan buena lógica al decir que no deberíamos ser tan evidentes, como si ser maricón también se pueda aprender, como la homofobia, a mi si me parece perfectamente lógico para alguien como tú, porque estas acostumbrado a caminar en los espacios de apariencias hipócritas del poder, para ti es fácil decirlo y hacerlo.
En cambio para el marica neonato tal vez es inevitable sus amaneramientos o simplemente lo hace por joderte, por arruinarte el día del culto y para demostrar que por más que intentes sacar los supuestos demonios maricas en tus oraciones, al mero estilo del exorcista la película, ser marica no significa estar poseído por demonios. Lo marica es estar poseído de libertad y rebeldía para luchar contra tus declaraciones y su santa escritura, que lamentablemente no sólo son algo personal, sino que tienes mi supuesta autorización para convertir en leyes tus complejos y trastornos. “Señor senador” espero que algún día deje de censuran los comportamientos independientes de cada boliviano y sí censure el odio y la ignorancia en las palabras de los que supuestamente nos representan.
Supuestamente el típico camba, el que sale en los
medios peli teñido y con su disque lenguaje popular, yo diría el camba Cornejo
y aunque sé que no te gusta la comparación porque te serrucho el piso, para mí
son lo mismo, un son, una nada flotando en los complejos, utilizándola para su
provecho. Dicen que eres el popular, el que triunfa, el del éxito, pero para mí
sólo eres uno más de los machitos de la comunicación. El fiel representante de
una tele-vicio-n, esa tv que por más que lo intente no puede negar su cara
criolla, la que se coge cualquier formato internacional, el que ya pasó de moda
y que la tv te lo presenta como nuevo e innovador, la que esta prendida mas de
24 horas al día y no me culpes, ni tampoco creas que pienso con el poto, sólo
que al no tener padre y madre para cuidarme tenía a mi niñera la tv y ver tanto
blanquito, racista, acomplejado, homofóbico y mediocre me recago el cerebro.
No sé si echarte la culpa, no sé si echar la culpa
a la tv, es que los dos parecen estar tan fundidos, son como el sida y una
enfermedad viral, todavía no sabemos quién mata primero, llegué a pensar que yo
tenía la culpa por escucharte. Casi como tener sexo sin protección, a qué mala
hora agarré el control remoto para verte a ti el Tinelli camba, el que se tiñe
el pelo para dejar su vida morena atrás, hipócrita te digo y no tiemblan mis
labios y tampoco se resiente la marica buena, a la que encierro dentro de mí y
te repito hipócrita para no perder el hilo. Me parece bajo usar a tu supuesto,
triste y pobre pasado, al que niegas inconscientemente pero con un esfuerzo y
una dedicación digno de una religión, la falsa apariencia que usas para subir
el rating, para que salgas llorando en el primer programa de tu disque regreso.
¿Regreso a qué?, si la homofobia y el machismo nunca se fueron, sólo volviste
tu para utilizarla de nuevo, si el único que pierde aquí soy yo, más que
conocer tu vida me gustaría poder saber donde reclamar por tu homofobia, porque
ya me quedó claro que la ley contra toda forma de discriminación etc., etc.
sólo sirve para el indio.
Y aunque soy moreno y tengo un apellido originario
entre comillas, prima mi mariconería, de pronto dejo de ser todo lo que era,
dejo de ser hombre, dejo de ser indígena o k’ara para que sólo se me tilde de
“maricón de mierda”, el que jode al machismo, el que tiene los huevos pero no
los utiliza para engañar ni hacer alarde de sus complejos bajo la excusa “de
ser hombre”. Si piensas que te escribo con saña y bronca tienes mucha razón,
porque me cansé de usar mi voz marica para complacerte desde mi gueto y no te
acerques que no me acostumbro a la falsa apariencia y puedo darte con la mano
abierta. Ahora sólo quiero salir al vivo sin miedos y orgulloso de mi realidad,
la que te avergüenza, esa es mi venganza.